viernes, 11 de mayo de 2012

JOHAN STIVEN CANDELO BURGOS


BLOG NORMALISTA
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PENSADOR O HUMANO
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LA IMPORTANCIA DE HERIR LA SENSIBILIDAD DEL EDUCANDO PARA INCENTIVAR LA RESPONSABILIDAD DE APRENDER.

Los docentes, cometemos un error esencial en el parto de la idea, cuya madre siempre sufrirá lo dolores llamados “interés y sensibilidad”. Y es considerar al niño una tabula raza, ejemplificado en el termino Alumno (A-sin LUMNI-luz).
Y el otro aun más grave es temer agravar esos dolores, eludiendo la crueldad de lastimar esos sufrimientos, pero si no lo hacemos entonces como sacaremos ese ente a la vida, para contribuir en la sociedad que lo necesita, más que al docente con sus anticuadas comprensiones de la existncia.
Si no como le daremos al joven educando las armas para dominar, con una mirada a ese ser malicioso y perverso que es el texto.
Sin mencionar la espada para enfrentarse en el combate que se libra día a día en el coliseo de lucha llamado ambiente.
Pero la pregunta es ¿cómo dotarlo de estas cualidades, sin caer en el riesgo de dañarlo tanto, que no se vuelva atrever a pensar?
El aula es en realidad la mayor guerra entre dos personas sin un arma de fuego, pero la actitud daña más que una bala o una navaja.
Y la dialéctica incentivadora, con el viejo método de la “palmadita en la espalda”, la duda fundamentada como reto desafiante en el ambiente personal del individuo, es en verdad lo que nos lleva a estudiar.
La vida es un reto constante, el amor, el caminar, el comer hasta el respirar, pero aun así el reto más evitado, siempre será la contextualización de la idea, pues quien quiere lidiar con un infante remilgado, sabelotodo, que solo quiere romper las normas de su progenitor, y así hacer lo que le venga en gana.
Pero ese desafío ha convertido al hombre, en un ser pensante, que crea todo lo que está alrededor suyo, con el fin de cubrir lo que cree necesario.
Y la verdadera razón del estudiante de no aprender, es la cobardía, de librar una batalla campal con eso que cree y lo que piensa, pues lo que cree es un tigre y lo que piensa un burro amarrado con las cadenas del maestro; que no brinda la duda sino el acostumbrado sermón de misa, que enseña a sumar, sin ofrecer la oportunidad de aprender.
Pero si un educador suelta el burro, y le brinda una espuela filosa como el verbo “comprender”, este animal al principio indefenso, devorara a la fiera, transmutándose en una quimera llena de compasión y función lógica, al servicio de la sociedad o de lo moralmente personal.
JOHAN STIVEN CANDELO BURGOS PFC 1
 
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